Me he perdido muchas veces por el mar
con el oído lleno de flores recién cortadas.
Con la lengua llena de amor y de agonía
muchas veces me he perdido por el mar,
como me pierdo en el corazón de algunos niños.
No hay nadie que al dar un beso
no sienta la sonrisa de la gente sin rostro,
ni nadie que al tocar un recién nacido
olvide las inmóviles calaveras de caballo.
Porque las rosas buscan en la frente
un duro paisaje de hueso
y las manos del hombre no tienen más sentido
que imitar a las raíces bajo tierra.
Como me pierdo en el corazón de algunos niños,
me he perdido muchas veces por el mar.
Ignorante del agua, voy buscando
una muerte de luz que me consuma.
Federico García Lorca
lunes 26 de mayo de 2008
Gacela de la huida
jueves 22 de mayo de 2008
A las cinco y veinte.... (Abril de 2006)
A las cinco y veinte de la tarde
un estudiante busca,
entre fotocopias de letras subrayadas,
palabras que guíen pensamientos prestados.
Una niña escucha el cuento de su madre
mientras su gato, enredado
en los flecos de la alfombra, estira las zarpas.
A las cinco y veinte de la tarde
un preso se incorpora en la cama
tras dormir la sienta y contempla
-desde la ventana-
las sombras sobre el asfalto de un patio en calma.
Más allá una hoja blanquecina, casi inerte,
cae -¿inesperadamente?- de la rama de un árbol centenario.
Un hombre sale del bingo habiendo perdido el alma.
Un grupo de profesores discuten las calificaciones
en una clase que huele a infancia.
Un niño le arranca las alas a una mariposa para entender,
en ese mismo instante,
que su vuelo era don,
que su vuelo era gracia.
A las cinco y veinte la vida continúa
en una tarde de primavera más cálida de lo normal.
Y una mujer loca llora porque siente
que, sus risas, solo son ecos de flores lejanas.
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Siguen siendo las cinco y pico y un pintor
de sombras descubre la luz en las telarañas,
mientras que la inspiración, como una paloma cansada,
posa su sed sobre una fuente junto a las malvas.
Y un músico, podrido de escalas,
escupe notas al vacío capaces de llenar mil estancias.
Pasadas las cinco, las calles estrechas están solitarias,
y las amplias avenidas aún no desvelan el destino
de los que pisan, con tiento, los tablones que cubren las zanjas.
A las cinco bien pasadas, una niña de ojos grandes mueve
una baldosa mal pegada,
y su crujir despierta,
entre las musarañas,
los sueños de otros mundos
que viven bajo sus plantas.
Ah... atrás quedan las cinco y sus minutos avanzan,
mientras el calor empacha el sopor que se funde
con la densa calma.
A una jaula abierta un pico de gorrión llama;
a un cartel de cine, la goma que lo fija, deja que se caiga
para mostrar el anuncio de la temporada pasada.
Y la televisión, llena de basura, devuelve vidas robadas
a los dueños de otros sueños
que tratan de hacer coincidir estampas.
Un abuelo arregla una bici,
un pastor canta una nana,
un portero se tiñe el pelo para tapar sus canas.
Un taxista recorre esquinas de aire,
un enfermo pide agua.
Y la tierra regada del parque
huele a tierra... ¡a tierra mojada!
Un motor antiguo no arranca,
un curioso se asoma por la cerradura
de una puerta casi desvencijada.
Un sacerdote entorna los ojos para mirar sin mirada.
Un mendigo pide en la puerta de un aparcamiento en el que nadie para.
Pide algo para la cena...
también acepta palabras.
Un coleccionista cierra un álbum ganado a la paciencia.
Un ascensor para entre la planta quinta y sexta.
Un camarero seca las tazas.
Una ventana abierta deja escapar un visillo;
una mano nerviosa despide al mejor amigo,
mientras que la desmemoria de un anciano con alzheimer
juega a inventar batallas y naranjas.
Una herida supura en la carne,
una pregunta consigue ser contestada.
Alguien recicla vidrio;
un libro pierde una tapa.
Una foto sale velada... y
un beso sabe a jazmines en rama.
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A las cinco y veinte suenan campanas lejanas.
Y un ladrido seco recorre también el aire;
alguien se muda de casa.
Un joven que se ha duchado se seca las gotas de la cara.
Una alfombrilla gris está tendida en la entrada.
Un hombre nervioso se come las uñas, mientras
que una mujer barre el azul de su alma.
A las cinco y pico un perro herido vagabundea
por una carretera en busca de unos dueños
que no han sabido amar su mirada.
Un guiñol abre sus cortinas para ensayar la jornada.
Un cirujano extirpa un tumor y consigue que huela a agua;
unos padres esperan;
una novia aguarda...
En una iglesia cerrada un coro canta,
y una vieja separa las nueces de las cáscaras.
Alguien prepara café...
y alguien devuelve en la cama.
(En el laboratorio)
un hematólogo sueña con la inmunodeficiencia
y la derrota con verdes algas.
Y consigue,
en un solo miuto,
volver a llenar de sentido
mil vidas
que solo saben que son las cinco pasadas.
Las cinco y veinte de una tarde de
olores,
perspectivas,
de vidas y
de palabras.
(Dedicado a Muñoz y a los otros de la octava planta).
Ya no puedo fiarme de ti
desde que podaste todos los árboles del jardín
para llenar el espacio de sensaciones;
desde que cortaste las hojas nuevas de ficus
porque eran brotes molestos;
desde que recogiste todas las flores caidas,
porque alteraban, seriamente, tu estabilidad visual;
desde que cubriste de cemento las piedras
sobre el suelo de tierra y dejaron de ser el filtro natural
que dejaba pasar el agua de la lluvia
que alimentaba todo
¿¡qué queda!?
Ya no puedo fiarme de ti.
Pues eso.
Dedicado a La calle de la inspiración.
La que me hace escribir cada mañana.
martes 20 de mayo de 2008
Susurros

y el campanario se recoge ensimismado ante aquella marea viva.
Está la casa sumergida en el paraíso,
y ya no flotan ni los aromas ni los sabores que antes albergaba.
Está el camino esperando quien lo recorra,
aunque los ecos de las pisadas suenan a falsos rompeolas,
ajenos al páramo que allí habita.
Está la madreselva hundida en el patio,
al vaivén de la corriente que mece en el subterráneo las caricias de los fantasmas.
Ha quedado la plaza sin las comidillas de sus bancos,
sin las palomas inquietas que iban de un lado a otro para esquivar una pisada.
Han quedado las arquerías de sus portales vacías de sensaciones,
desprovistas de aristas, huecas en cavidades para buzos de la nostalgia.
Hierve a fuego lento la congoja de la resignación, una vez dormida la resistencia.
Y el pueblo bajo el pantano es un balandro
encallado al mar vacío del corazón
que una vez lo habitó.
Hoy es reflejo a deshoras.
Desconcierto.
Se rompe la ley.
Tal vez porque las personas vieron nacer y crecer a las casas,
a los pueblos.
Tal vez porque los pueblos son los que ven morir a las personas.
Y cuando esta ley, impresa en la esencia de la vida,
aunque no escrita en ninguna parte,
se altera;
un rincón,
un viejo,
y un poeta
lloran.
Y la vida pierde de manera traumática su escenario.
Y el embalse, como un mal mecenas,
cristaliza en apariencia lo creado
para conservarlo en el momento,
pero como el coleccionista altivo
lo encierra en su urna,
escaparate de lo que fue,
jaula transparente que se apropió de la vida.
****
Susurra la arena el acoso del viento,
pero solo la oye la piedra que,
corroída por la sal,
calla y otorga antes las malas artes.
"Lo que hoy se conoce como el Pantano del Tranco de Beas fue en tiempos la hermosa vega de Hornos y el remansado valle del Guadalquivir, ambos repletos de cortijadas y aldeas llenas de vida. Hoy tan sólo existen en el recuerdo de sus antiguos moradores. La torre de Bujarcadí sólo aparece cuando el Tranco está prácticamente vacío; sin embargo, el castillo del antiguo señorío de Bujaraiza emerge siempre de las aguas como si de un lago escocés se tratara. Dicen que se llamó el Tranco de Beas porque en Beas se hospedaban los ingenieros que trabajaron en su construcción. Antiguamente era conocido como el Tranco de Mojoque o de Monzoque y era un paso de auténtico vértigo sobre el río donde acontecieron multitud de anécdotas a los serranos de antaño..."
Para mis amigos/as de Andújar (Jaén)
Leer más sobre el tema... Blog de José Gómez Muñoz
domingo 18 de mayo de 2008
MADRUGADA
Es de madrugada, en una hora imprecisa en la que los segunderos van más lentos y las horas se retrasan para dar cabida a los sueños tardíos de algunos pocos desvaríos.
Mientras la noche templa el fresco de la ciudad con un mar de lucernas artificiales -cita precisa de mariposillas temerosas-, vuelvo a casa por aceras rotas para que no se noten los defectos de mis pisadas. Pero cada paso descubre un nuevo crujido quebrado ante tal conjunto de lacras cotidianas: sellos de hormigón desdentados, como si fueran juguetes que han perdido algunas piezas y ya, insertas en el conjunto vacío, no se sabe cuáles eran importantes y cuáles secundarias.
Un animal loco –parece un gato- me adelanta espantado. Es igual que una flecha oscura recién estrenada, estremecida y asustada por el susurro envuelto en lágrimas de la diana cuando ésta le dice: “es por ti por quien muero”. Y el certero aguijón del acero sobre la madera queda sobresaltado, por siempre, ante el dolorido silencio que causa su llegada al centro. Queda tan conmovido que también él llora su esencia de virutas invisibles, tan afiladas como sensibles. Espiralillas que volarán a la más mínima señal de movimiento. Pero, tras el primer llanto, la flecha no se inmutará nunca más. Ahora se sabe asesina movida por las manos que la impulsan para sobresaltar otros centros. No hay vuelta atrás una vez que despiertan los instintos. Y se hace adicta a los consejos que buscan el estrépito.
Y con el sobresalto de las horas lentas, huye el gato buscando abrigo en el viejo refugio de la supervivencia, ahora tan lejos. Tan rápido corre que su alma se pierde en la fuga y cae en la acera, mientras su cuerpo, desmadejado por el miedo, se escabulle vertiginosamente, aliviado –de repente y de forma inexplicable-, por la ausencia de cierto peso. Huye y huye, como sombra a la que persigue el diablo... sin ocasión de hacer balance de la batalla; sin saber cuál va a ser el precio que habrá que pagar -esta sexta vez- para que se renueve el milagro.
La acera cuarteada sigue siendo un test enorme al que le faltan muchas fracciones iguales; logotipos enfermos, mutilados y desaparecidos. Es una estampa incompleta que se ha vuelto incómoda camilla de enfermería para un alma abandonada.
Me agacho para mirar el hálito de vida que allí habita, pero es él el que me contempla con ternura. Pide permiso con el hábil silencio que todo lo habla.
Dudo.
De cien mil posibilidades escojo una, aún vestida por la indecisión:
-Ven.
No hubo necesidad de más.
Mi alma de gata abandonada ahora maúlla cuando siente cascabeles lejanos, se agita cuando sobre los tejados mora la luna, se ríe sin prisas cuando se encuentra ante tu espejismo. No te reconoce, pero te desea.
Mi alma de gata perdida convive con mis pasos –siempre en tu busca- a ninguna parte, ha dejado dormidas las esencias de otras almas que, sabe Dios, en quiénes habitarán ahora, en este baile promiscuo de cruces y de salidas. Y te anhela.
Mi alma de gata libertaria me hace huir muy, muy rápido cuando siente el frío de la hora, en la que los segundos se hacen más lentos y los pasos suenan huecos para puzzles sin solución.
sábado 17 de mayo de 2008
Torres
Aunque torres más altas han caido
las nuestras
no necesitan caer
porque ya están a ras de suelo.
Para Álvaro Pérez.
Recuerda:
siempre habrá una mano amiga
que te dirá: levántate y anda.
viernes 16 de mayo de 2008
Gracias por querer ser Mediterráneo
Gracias por querer ser Mediterráneo en este día y compartir con nosotros/as la sal de las venas y el agua en la mirada
Vídeo editado y subido a Youtube por Saray Pavón Márquez. ¡¡Gracias amiga!!
jueves 15 de mayo de 2008
Muchas felicidades, Alex
Tienes...
Tienes abanicos de azabache
para unas pupilas que incendian la vida.
Porque nacieron como la hiedra
para extenderse como lava de fuego
entre la rosa y la espina
entre el mar y la tiniebla
entre el paréntesis que cabe
entre un alfa y un omega.
Tienes, niño, abanicos de azabache
que son como plantas carnívoras:
tan dulces como mortales.
Para Lorenzo Ortega,
dueño de dos ojos pícaros y amigos.
Itinerario de hoy
aún estaban tiernas.
que se extendía son solemnidad.
detrás de cualquier ventana
Agonía urbana
Agonía agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,
los ricos dan a sus queridas pequeños moribundos iluminados,
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.
Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo
por vena de coral o celeste desnudo.
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo
una brisa que viene dormida por las ramas.
Ferderico García Lorca, fragmento de la Oda a Walt Whitman
martes 13 de mayo de 2008
Letras para unas letras
Una mañana vestida de metáfora
(madrugadora);
un espejo, un mar, dos velas
(una a San Francisco, la otra al Diablo,
por si acaso);
un buenas noches, Noche
(por respuesta)
un "porque los cipreses de Itálica
esperan siempre la mano blanda
del viento que los pulse".
(Y el eco acompañó al aire
para que no durmiera solo).
A Francisco Vélez Nieto
Cuentan...
que se abrió en canal por el simple hecho
de saber -a ciencia cierta- qué había dentro.
Así era ella:
un disparate lleno de verdad.
Tú sigue andando,
cuando no sepas si es mejor nadar que volar.
Da igual si son paredes, ventanas, puertas, suelos o cielos.
lunes 12 de mayo de 2008
Ficción vs Realidad
Imagíname
Estoy en la cocina. Parto una sandía recién sacada de la nevera. Tan fría como llena de vida. Al clavar el cuchillo le han sallido 100.000 flores -distintas- que se han esparcido por el suelo, cubriéndolo todo. Abro la puerta de la galería y acuden varias moscas. Una se posa en el hombro.
Vuelve a la realidad
Tengo la cocina llena de flores por el suelo y una mosca en el hombro. Ha venido sin avisar. Hay sandía de postre. Queda poca. El resto se hizo flores, de muchos colores.
Estoy descalza. Esta mañana me calé hasta los restos.
La sandía está fría.
________________________________
Para mis amigos/as del Perú, un resfriado... en Brasil
Enigma
La palabra, moldeada por las ilusiones, no fue capaz de convertirse en una máscara valiente para las vísperas enigmáticas. Y quedó sin reflejo en las aguas. Solo se podían mirar en ellas una EQUIS y una O, que se turnaban para elegir las flores que darían color a las guirnaldas opacas. También el verde estaba escondido por el miedo que la cobardía provoca cuando no brilla a lo lejos, con suficiente intensidad, la esperanza.
Demasiado para unos tallos desprendidos de sus ramas.
demasiado libres,
demasiado solos,
demasiado lejos,
demasiado locos,
demasiado secos,
insuficientemente amados
Pregunta (retórica)
¿Crees que podré nadar y guardar la ropa?
Me dijo... mientras metía la cabeza en la lavadora
y se mojaba el alma de una vergüenza que no tenía.
Una docena de uvas rosas
Facilito, para que no te atragantes:
Ya
no
eres
la
ciudad
a
la
que
se
dirigen
mis
pulsos
domingo 11 de mayo de 2008
IV Plumier de Versos
Quisieron la casualidad y las palabras que hubiera un sitio para mis letras en este Plumier de Versos.
Agradezco a todos/as vuestro cariño, vuestros abrazos y vuestros aplausos. Es verdad que este premio ayuda a no saberse tan sola en el alfabeto; a entender que tus vocales son las de otros que se miran en ellas y se hacen cómplices de mensajes que crecen en otros itinerarios.
Muchas gracias por acompañarme esta tarde.
Os dejo un poema que va incluido en el poemario y que saldrá publicado en el otoño:
Ausencia y memoria
Le he pedido esta noche a la memoria
que duerma sola. Me ha mirado perezosa y con
ironía, se ha despedido con un “hasta luego”.
Antes de irse, ha serpenteado juguetona
sobre las sábanas de la cama para colarse,
de un salto, en el cajón de un mueble cercano,
que estaba medio abierto. Estoy tranquila
porque la veo buceando entre fotos, carnés,
algunas notas viejas, lápices sin punta
y un reloj sin segundero.
Ahora, sin memoria,
no sé cómo llamarte,
ni sé como desearte.
Y sin memoria, necesito que vengas
para que me acaricies el pelo,
para besarme en la espalda,
para leerme un poema,
para que me dibujes dos cielos,
y me digas, sin memoria,
quiénes somos y qué queremos.
MUCHAS GRACIAS A TODOS/AS.
viernes 9 de mayo de 2008
miércoles 7 de mayo de 2008
La sintaxis de la imagen II
Vídeo editado y subido a youtube por Saray Pavón (genial como siempre). Yo solo puse los fogonazos y dos miradas.
Gracias, Saray!!!
Madrugada (II)
Me duelen los pies y el paladar
porque no he encontrado un jazmín discreto
donde posar mi alma
ni unas manos que acompañen,
con soplos de limones frescos
una canción que te he cantado en silencio,
entre un bullicio urbanita,
moderno y antiguo,
natural y travestido
modelado a base de golpes casi fascistas,
que, al unísono,
hacen desfilar al ser como aquel animal
salido de las cavernas:
dando un grito vacío,
insoportable para la música que tengo,
porque asusta a la conciencia y la repliega.
Y he cogido el primer vuelo que partía
(ha sido anunciado por megafonía en varios idiomas)
de este aeropuerto de sombras que deambulan
para reencontrar la luz tenue que
desean también las polillas.
Acabo de llegar y...
voy a vestirme de Lorca,
o de Góngora,
o de cualquiera que me apetezca
para dibujar mis sueños.
Me da igual cantarle a una bujía que a un bujío,
me da igual, pero..
¿sabes?
soy barroca,
(sí, has leído bien: soy barroca).
Vuelve a leerlo:
soy barroca
y soy renacentista,
y soy gótica,
y soy primitiva,
y soy degenerada
(entiéndase, como los nazis llamaban
al arte expresionista y moderno al que aborrecían),
y soy románica,
y romántica,
y soy modernista,
e impresionista
y soy varios neos
y varios ismos
y varios pos(t)
y varios pre
y soy contrarios que se complementan.
Y porque soy todo eso y más,
y a veces nada,
no me llamaré de ninguna manera,
y no me importa que no me den nombre.
Tampoco me importa que no me (re)conozcan
ni que me aplaudan
ni que me sonrían
ni que me llamen para ser palmera
(también soy flamenca de Flandes)
de cualquier alguien que no sabe contar hasta tres.
Porque, en realidad, en este momento
son pocas las cosas que me importan
y tú estás entre ellas.
martes 6 de mayo de 2008
Una pregunta
¿Por qué son tan cortos 60 minutos?
Estoy mareada de mareas y mares... Ahí va un vómito a palo seco, sin filtros...
Pon tú la música.
jueves 1 de mayo de 2008
Manual para apuestas incompletas
El lector/a no deberá despreciar lo creado,
es decir, las páginas vividas.
Tampoco idolatrará ninguna,
ni siquiera, esas doradas
en las que invirtió
para -casi- siempre
el amarillo de los ojos,
la sal de la sangre
la comisura de sus huecos
y el filo del esternón.
Continuará...
El árbol que habita en mi casa
Está arraigado en el nido que ha enredado entre mis fronteras, en el espacio cedido por las láminas de bronce que acurrucan, junto al terciopelo del estuche, los momentos que la existencia me ha cedido, mezclados con guijarros dulces de colores.
Y cada cumpleaños, una nueva muesca hace girar el mundo para entrar a formar parte de su savia y de la mía.
Entonces, le abrazo con el aliento y convierto las sonrisas en el rocío que le regalo. Y se crece con mi presencia, aproximando sus ramas a las ventanas. Especialmente a una, que le tiene reservado el derecho a contemplar los lapsos de nuestros encuentros desde un palco vacío que sus hojas llenan.
miércoles 23 de abril de 2008
martes 22 de abril de 2008
En su día, sácalo a pasear...
Ese es el eslogan que se ha tomado para el Día Mundial del Libro.
Oído el pistoletazo de salida en Sevilla el pasado domingo en el parque del Alamillo, este miércoles día 23, tal y como os contaba, coordinamos la lectura abierta y continuada en la Casa de Las Sirenas. De 18 a 20 horas estaremos juntos compartiendo letras, voces, ecos y proyectos.
Trataremos de que el libro tenga una buena fiesta de cumpleaños. Mi regalo será prometerle fidelidad siempre, Y hacer de cada día un paseo por sus páginas, más allá de un solo día.
lunes 21 de abril de 2008
Te sueño en negro
cansada de las noches que siguen a los días,
cansada de encontrar siempre paraguas
asomando por las papeleras,
cuando ya no sirven,
y solo son flores para raras como yo.
para campanas locas que no paran
de lanzar gritos que bajan por la tráquea,
conducen a las náuseas
y anidan en el estómago,
que arde siempre
entre rojo y amarillo.
mientras desenrollo alfombras,
ya acostumbrada a descifrar palimpsestos
tejidos a la sombra de los colores que te llevaste.
rojo chocolate
verde miseria
magenta ceniza
negro escarlata
amarillo respuesta
azul galleta
naranja albino.
hace dos noches
it was so long ago
viernes 18 de abril de 2008
Jornada de lectura abierta, pública y compartida
Para dar comienzo y organizar dicha lectura en el Centro Cívico Las Sirenas (Alameda), ha sido elegido el grupo poético La Madeja, al que pertenezco.
Todos los que queráis podéis participar en él.
Sería interesante que confirmárais vuestra asistencia al correo enredosymadejas@gmail.com o a madejadepalabras@gmail.com
Puede leerse un poema, un fragmento de cualquier libro o llevar un comentario sobre una obra determinada. Se nos pide que seamos breves, estableciéndose que la duración de cada intervención sea de unos 3-4 minutos.
Estáis todos invitados.
Y si te viene mejor otra zona, los amigos de Baratillo Joven estarán en el Centro de La Buhaira. Puedes ponerte en contacto con ellos a través de Martín Lucía. El correo de este magnífico poeta es mediomartin@yahoo.es
¡Venid! Os esperan las letras...
Cadáver exquisito
Acaba siendo ese delirio,
la plenitud que nos llega
como ensalmo abreviado en tu voz.
Las noches se funden de ausencia,
las alfombras se despliegan
y los ecos, una vez más, llaman a la puerta.
Las palabras fragmentan los espejos
que devuelven viudas y vacío.
Ya nada quiere ser hijo nuevo.
Los frutos reniegan de su cuna
y todo, todo se apaga.
No nos queda nada que no lleve un brillo en los ojos,
que no respire la calma
de nuestras palabras.
Pedro Luis Ibáñez Lérida, Lola Crespo, Martín Lucía, Álvaro Pérez y Saray Pavón Márquez.
En recuerdo de una tarde de miércoles con Saray, Álvaro, Pedro Luis y Martín Lucía.
lunes 14 de abril de 2008
Y esto es lo que hay...
El desamor la hizo tiritar de frío durante horas
hasta que, finalmente,
a) se vistió de nuevo y tomó una soda
b) movió un dedo y apretó el botón de la calefacción
c) se desabrochó la piel, se deshizo de ella, se duchó con agua tibia y desayunó un Colacao
d) se acostumbró al frío
e) devolvió y se sintió mucho mejor
f) estrelló el móvil contra la pared
g) él la arropó con besos que...
g.1) a ella le supieron a escarcha
g.2) ella devolvió con una bofetada
g.3) ella guardó en el bolsillo del alma...
g.3.1)porque serían los últimos
g.3.2)porque fueron los últimos...
g.3.2.1)antes de que se matara
g.3.2.2) antes de que lo matara
g.3.2.1) antes de confesarle que, en realidad, solo le había querido un par de días, y él comenzara a tiritar.
En noches como esta
(el cruce de caminos no es una elección,
sino una parada obligatoria)
los pasos se vuelven del revés
y la vida te muestra lo andado.
que la vereda se desborda,
que la mar revuelta devuelve los naufragios
y las flores deshojadas se mezclan
con las páginas descosidas de tu propia historia.
asustan los rincones vistos
las luces del olvido
los recuerdos de los ecos
las voces del silencio,
los silencios dichos,
los dichosos silencios.
las huellas del camino se desordenan
en laberintos de huidas pardas,
en requibros de melancolía.
Y cuando todo está en alberca,
como un templo al descubierto,
de pronto,
un crujir pequeño,
desorientado,
llega a lo más dentro para terminar de dinamitarte los huesos
que dejan caer las cuatro paredes que se mantenían en pie.
Y a la vez,
la vida se hace grande
para llenarte de soplos de aire que te alimentan los huecos,
los vacíos,
los desvelos.
porque no hay manera de medir la deflagración.
aunque gimen los restos
porque no se hizo la luz
para dar tanto miedo
en noches como esta.
domingo 6 de abril de 2008
Escribiendo en un día de Junio... (o de abril)
y los trazos nerviosos, desobedientes
a la rectitud, dibujan la parte superior
de las palabras en tus poros,
y la inferior en la hoja blanca.
Tu piel se estremece, pero termina llorando
porque no entiende qué quiero decirle,
ante aquel jeroglífico incompleto.
Entonces, la lengua le pinta una cascada,
las raíces de tres árboles centenarios
y el canto precioso de dos aves extraordinarias.
El folio gime en silencio por el olvido,
y en la soledad de su color amarillea de celos,
alérgico a una savia a la que le falta vida.
Y la escritora, que entiende de pliegos y pliegues
deja a su amante coleccionado ondas sobre su piel
para grabar en su cuaderno los signos de su querencia,
que no son sino su declaración de amor:
"Te escribo
porque me sostienes
y albergas el alma que,
de otra manera,
ya estaría ausente".
Y el folio enamorado deja que la tinta corra
por sus tejidos tiernos, sin poner resistencia alguna.
miércoles 2 de abril de 2008
ParaLelo Binario
Un abrazo, un beso y un guiño.
Un guiño, un abrazo y un beso.
Un beso, un guiño, y un abrazo.
Dos guiños, dos abrazos, ningún beso.
Un abrazo guiñado, un beso abrazado, un...
un abrazo besado,
La vida, llena de posibilidades y
mientras, tú, en una partida de mús(ica).
viernes 21 de marzo de 2008
Performance vital

domingo 16 de marzo de 2008
Nació una vez un lugar para el encuentro
en una ciudad clara.
Todos los paseos rodeaban a los recovecos de la mañana
esperando el abrazo de un cualquiera,
de un perfecto cualquiera, sin nombre, que supiera
que los héroes de las guerras
y los dioses de olimpos y ocasos
le miraban, agazapados, asustados del poder de sus manos
capaces de girar la vida sobre sí misma;
sin ángeles, ni demonios, ni himnos, ni solemnidades
ni otros despojos escondidos en colores.
sábado 8 de marzo de 2008
Juega con los libros hasta desmantelar los anaqueles de la memoria.
Toma arbitrariamente las dedicatorias de un porvenir,
las plegarias que cierra un sermón de horas,
las páginas impares de una obra miniada,
las jaculatorias profanas de las estanterías más bajas,
los capítulos 47 de tres novelas de lectura obligada,
el renglón justificado de un tomo gastado sobre la moral,
la inclinación promiscua del panfleto que rebosa dobleces,
la imaginación desmedida de la luz reflejada
en la vitrina que alberga la enciclopedia forrada de
tipografías doradas.
Juega, por favor,
Hacen falta rincones nuevos en los que quepan nuestras páginas.
lunes 3 de marzo de 2008
MAR DE TEJAS
Hay un mar de tejas rojizas balanceándose a mi espalda.
Un mar de tejas ocres que,
-imagínate-
tropieza en la pendiente y logra sortearla.
Y resbala, como si fuera un inmenso tobogán de arcilla,
sobre la piel mimada por el musgo seco que allí habita:
un bosque en miniatura
acomodado a esa peculiar ladera,
morada fugaz de pajarillos asustadizos,
vulanicos que me recuerdan trazos
de mi infancia en una casa con tejado a dos aguas
e hilos desprendidos de madejas lejanas.
Ondas y surcos compuestos en perspectiva
-suponte-
formando un jardín colgante de un pasado estremecido,
frente a mi habitación de ventanas abiertas cuyos visillos
silban mientras siembran la rara lógica de la memoria...
Y mi memoria no vuelve a la casa de estilo inglés,
que habité de niña durante algunos veranos,
sino que se refugia en la malla cosida por remates
y encajes ocultos a la vista.
Y allí ondea quieta
En la Iglesia, desposeída del nombre de la costumbre,
-ya ves-
no hay habitaciones sacramentales que se mezclen
con los fantasmas de las historias.
Y todo, frente a mí, es como una inmensa
cabalgata del destino en pendiente.
Un festival que parte de un sereno látigo de cien cuerdas,
asentado sobre veinte nudos que ordenan las filas
que esperan saltar al vacío
cuando el poder de la mano que lo fustiga diga:
AHORA YA NADA.
Y mientras los sinos llegan, un canal postizo
-míralo-
recoge las lágrimas mañaneras creadas en la nocturnidad
porque ya no hay campanas que repiquen,
ni nadie que componga lunas a la luz de una sombra.
Y cuando nadie observa,
cuando crece la oscuridad luminosa en parpadeos
ocultos bajo nubes de tinieblas;
cuando calla el desfile de lo cotidiano,
el azar del derrumbe inexorable invoca,
de uno en uno,
los nombres congelados en el sueño
que ya no es capaz de imaginar
la sombra de una realidad ida.
Ocres piezas antes rojizas, medidas por parábolas
-adviértelas-
sacadas de algún muslo de mesuras huecas,
asentadas en el apoyo de una compañera
de su misma especie para dar cabida,
también en su contra, al aire.
Corriente a contracorriente,
lo cóncavo y lo convexo
intercambian gestos cómplices, para reunir
en esta composición de besos,
el escaparate alfombrado de afirmaciones
que se sostienen por las renuncias.
Y sobre las dudas ha crecido
–siempre por arte de la tierra encerrada-
pequeñeces superlativas coronadas por un pararrayos
que no se avergüenza de ser
hijo de una sola madre
y novio para la ira.
(A la espera de subirnos al nuevo tejado para poner la auténtica foto. Pronto, supongo)
sábado 1 de marzo de 2008
jueves 28 de febrero de 2008
Tres consideraciones y media
En la necrópolis reposaban los pozos,
en las cúpulas dormían las estrellas,
en las columnas se apoyaba el vacío,
en los museos...
en lo museos se mueren los restos.
lunes 18 de febrero de 2008
En el mismo momento...
Fue justo antes de que el desconcierto -al principio hermanado con los aplausos- diera paso a los pitos.
Entonces, sonrió al saber que los actores eran ellos y que él, por fin, volvía a ser el observador con derecho a iniciativa en aquel papel que estaba por escribir en el escenario de la vida.
viernes 15 de febrero de 2008
Lema
He regalado los márgenes de mis páginas,
los renglones para las citas,
muchos minutos para componer décimas,
las espirales que cosían las posibilidades
de las alternativas abiertas al blanco;
y decenas de libros libres.
He hecho hueco para todas esas menudencias
que han ido llenando mi vida
con distintas grafías,
acampando por el mar de la mañana;
barriendo los despojos con cada nuevo naufragio
para preparar, rauda, el bote capaz de colocar la vida a salvo.
Y, a veces, eran tantas, que más que letras parecían algas
pegajosas, maromas atadas a la existencia,
y pecios moribundos asidos a los recuerdos.
Pero,
ahora,
estoy ocupada en un lema:
"SUSTRAERSE A LA ARBITRARIEDAD DE LOS CAMINOS DE LOS OTROS".
miércoles 13 de febrero de 2008
OCURRE QUE...
...el nervio y el aliento, olvidados, se vuelven conformistas.
Y en las siestas grises, se enredan en batallas inservibles,
rompen los quebradizos barros que no albergarán
más que huidizas compasiones
por un vacío tan terrible como estúpido.
Y, ENTONCES...
¿qué más da lo que sí importa?
¿qué más dará nada?
Sólo quedarán los susurros de la memoria
que contarán agitados -por el miedo a que se repita la escena- que,
AQUEL DÍA,
el cuadro solo era una enorme e
INFINITA sombra...


